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Otras deidades budistas de la tierra: Amitabha

Otras deidades budistas de la tierra: Amitabha

Amitabha (sánscrito: अमिताभ, Amitābha), es un buda celestial descrito en las escrituras de la escuela Mahayana del budismo.

Amitābha es el principal buddha en la secta de la Tierra Pura, una rama del budismo practicada principalmente en Asia Oriental, mientras que en el Vajrayana Amitābha es conocido por su atributo de longevidad y de distinción (reconocimiento) y la profunda conciencia de las individualidades.

De acuerdo con estas escrituras, Amitābha posee méritos infinitos resultantes de buenas acciones a lo largo de incontables vidas pasadas como un Bodhisattva llamado Dharmakara. El cuerpo de Amitabha es del color del sol poniente y se sienta en la postura de meditación con sus manos descansando en su regazo sosteniendo el cuenco del mendicante lleno del néctar de la larga vida y de la sabiduría discriminativa. Viste las túnicas del monje o bikshu y se encuentra rodeado de una esfera de luz arcoiris.

“Amitābha” es traducible como “Luz Infinita”, de ahí Amitābha es a menudo llamado “el Buda de la Luz Infinita.”

Historia del Buddha Amitabha

 

Shakyamuni, el Buda histórico, reveló que la Tierra Pura de Sukhavati llegó a la existencia como resultado de la impecable motivación y práctica pura de Amitabha, cuando hace mucho tiempo, se le conocía como el bodhisatva Dharmakara. Esto sucedió durante el tiempo del Buda Lokeshvararaja, en cuya presencia Dharmakara declaró:

Cuando haya alcanzado la iluminación, si aquellos seres de las diez direcciones del espacio, tras haber escuchado mi nombre, fueran a dirigir su pensamiento a mi tierra y plantaran las raíces de su mérito, llevándolas a su florecimiento por medio del pensamiento sereno deseando así renacer en mi tierra – de no obtener la satisfacción del logro de su deseo – pueda entonces no alcanzar la consecución de la sabiduría perfecta.

Habiendo tomado este voto en beneficio de todos los seres, Dharmakara llevó acabo las labores de un bodhisatva por muchos eones. Tan grande fue su acumulación de méritos que en donde quiera que experimentaba renacimiento, su cuerpo expedía la fragancia del incienso, era rodeado de riquezas y era capaz de emanar de sí mismo, comida y bebida de forma milagrosa. Cuando eventualmente logró la plena iluminación como Amitabha, su entorno espontáneamente se transformó en Sukhavati, el paraíso del oeste, una tierra de inimaginable luminosidad y belleza.

Es en esta Tierra Pura, en la que tras la muerte, aquellos devotos a Amitabha experimentan renacimiento. Sentados en flores de loto, reciben enseñanzas directamente de Amitabha, así como de los incontables Budas que a su vez residen en esta Tierra Pura. Sin experimentar los sufrimientos de la existencia cíclica y liberados de forma permanente del renacimiento en reinos inferiores, éstos seres afortunados progresan irreversiblemente hacia la iluminación, para así eventualmente lograr la más perfecta y pura budeidad.

Su Mantra es: Om Amideva Hrih, que sirve para desarrollar un amor infinito por todos los seres. Y para disolver el apego y el deseo.

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